Diario UNO de Mendoza (página 10), 30 de setiembre de 2015
Cobos, quien uno de sus funcionarios hoy está en el banquillo por crímenes de lesa humanidad, Cobos, al que no se lo ve en una marcha en defensa de derechos humanos, si fue, la semana pasada, el primero en mostrar su preocupación por la señalización del Liceo Militar como centro clandestino de detención y tortura durante la última dictadura, y así se sumó a la “preocupación” de los padres, y alimentó a los buitres, algunos de cuales mostraron su lado golpista y hasta hubo uno que públicamente se quejó ante los medios porque “deberían haber sido más los desaparecidos” (y de paso, amenazó de muerte a un periodista). Obviamente que lo que se señaliza es la institución que participó en el genocidio, como lo fueron también el ex Palacio Policial y el Hospital Militar. Es reconocer la dolorosas historia presente para que no se repita, no es “estigmatizar a los alumnos actuales”, como argumenta con total demagogia el futuro senador. Hace unos años, con cierta sutileza, Julio Cleto ya había esgrimido la teoría de los dos demonios en el libro Cuidado con Cobos, de Javier Polvani y Analía Boggia. Pero bueno, un “mendocino de ley” es del Liceo, y así lo evidencian el pasado escolar de los gobernadores de esta provincia.
Cobos es un tipo suertudo. Por estos días salió a la luz la declaración jurada de los candidatos a cargos nacionales, lo que mostró lo habilidosos (chistosos) que son a la hora de ponerles un valor a sus propiedades y el que se salvó de todo reproche fue el radical, quien también –como el resto de los colegas– cotizó sus casas a precio de los ’80.