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jueves, 14 de abril de 2016

Con la Nuit Debout, la resistencia vuelve a la Plaza de la República

Diario UNO de Mendoza (página 15), 13 de abril de 2016

Los franceses también levantan las banderas del ¡que se vayan todos!
Es indudable. Crecen el racismo, la islamofobia, el fascismo, el chovinismo, el neoliberalismo, que evidencian la ola de derechización que se viene manifestando en todo el mundo a través de los resultados electorales con las respectivas consignas y discursos de sus candidatos/gobernantes, con sus relatos de paradigmas ya fracasados y agotados. Ante toda esta coyuntura, hay un fenómeno que es ícono de la resistencia y que esta vez llega de la emblemática Plaza de la República, en Francia.
El fenómeno es el denominado Nuit Debout, que tiene la impronta del 15M español, el de los indignados del 2011; el del Occupy Wall Street del Movimiento 15-O en Estados Unidos, el de la Primavera Árabe surgida en Túnez en 2010; el del movimiento #yosoy132 que impacto en México en 2012, y quizás tenga mucho también de las asambleas surgidas en la Argentina en el 2001 como organización de quienes marchaban en los cacerolazos y participaban en las acciones piqueteras.
El Nuit Debout es un movimiento ciudadano motorizado en su mayoría sectores juveniles y estudiantiles, que comenzaron "tomando la calle" al marchar contra el proyecto de ley de reforma (precarización, flexibilidad) laboral del presidente Hollande; esos mismos jóvenes luego "tomaron la plaza": desde el atardecer se van reuniendo para que la noche los encuentre de pie en asambleas que buscan nuevas y democráticas formas de organización, para debatir como unir las luchas de los distintos sectores afectados por la economía, para curar las heridas que horas antes habían sufrido por la represión, esa que la ciudades "modernas" han legalizado para mantener sus calles limpias de disconformes, de utopías.

martes, 25 de agosto de 2015

Los abrazos de Eduardo Galenano

Revista La Correntada (pags. 16 y17). Agosto de 2015.
 En la web:  http://revistalacorrentada.com.ar/2015/08/24/los-abrazos-de-eduardo-galeano/

“Elegir se considera de mal gusto; se cultivó la equidistancia con helado cinismo. El oficio de escribir se considera decoroso cuando se practica como coartada de quienes se avergüenzan de toda emoción y se arrepiente de toda pasión”  (E. Galeano. “Nosotros decimos no”)

Galeano en Mendoza.  Foto de Mariano Nadalich.
Un escenario claro: Latinoamérica, con sus personajes, sus protagonistas, sus contradicciones, sus dolores, sus revueltas, sus magias, y sus consignas; sus sueños y sus recuerdos; con sus colores, sus músicas, sus lágrimas y sus puños. Obvio que hablamos de Eduardo Galeano, el periodista, el escritor, el setentista de los setentismos del nuevo siglo.
Galeano, el escribidor que también se aferró a la imagen para llevar con la oralidad el logrado microrelato a sus públicos. El narrador de sus textos, esos donde la metáfora marcha en primera línea, donde la anécdota libera historias y desenlaces múltiples. Sabía del poder de la palabra y se empoderó de ella en todas sus formas. Fue sonoridad, y cadencias; puntos, suspensivas comas. Centralizó en sí mismo los planos de la imagen que lo tuvo en foco, como protagonista en sus últimos años, cuando repasó su obra, cuando su voz recreó la existencia de esos rincones olvidados, esas historias negadas, esas personas deshumanizadas.
“Busco hechos de la realidad para que la realidad me cuente cómo son las realidades que ella esconde”. Galeano, el que escribió Historias de Fuego y dirigió la revista Crisis, fue un militante sin partido, un contestatario que se dejó seducir por las izquierdas y los movimientos populares. Fue un buscador de alianzas inconmensurables, y quien mientras más “políticamente correcto” se ubicó, más discusiones y críticas abrió y cosechó dentro del campo de la lucha y la resistencia.
Galeano jugó con su prosa y su prosa recordó los juegos de las culturas dueñas de estas tierras, aunque su debilidad, hablando de juegos, fue el fútbol; quizás por eso formó delantera con dos amigos, Osvaldo Soriano y Roberto Fontanarrosa, con los que compartió la pelota en ese equipo rioplatense donde lo fantástico y lo heroico pasaba, también, por los suburbios o un café.
Y jugó a gambetear géneros, prejuicios y encasillamientos. Los manuales pertenecían al enemigo. Llenó su extensa obra literaria de política, su obra periodística de literatura. Hizo periodismo comprometido en el texto y en el contexto. Sabía que un buen texto llevaba consigo otros tantos.
El escritor uruguayo fue un admirador de Rodolfo Walsh, con quien no solo recorrió la Cuba revolucionaria sino que intentó embarcarse en ese periodismo que buscaba ser reconocido como un género literario. Y al respecto, podemos hablar de Galeano con lo que él dijo sobre su “maestro” Walsh en una entrevista que la Agencia ISA le hizo, en Montevideo, en 2006. “No vivió ni mentido ni mintiendo, no usó ninguna mascarita para andar por ahí. Rodolfo eligió, en las palabras que escribió y en la vida que vivió, un camino difícil: el camino de la comunión entre la palabra y el acto, entre el compromiso político y su tarea creadora”.
Galeano buscó escapar de la solemnidad del mundo de la literatura y de sus literatos, lo hizo como su amigo Roque Dalton, ese poeta salvadoreño de la discrepancia, del fusil, ese que “nunca aprendió a callar ni a obedecer, y ejercía un desafiante sentido del humor y el amor”.
Leyó poetas e hizo que éstos revisaran sus textos antes que dejaran de serle propios. Así Juan Gelman fue uno de sus críticos íntimos, ese que lo llevaba a sus “más profundos adentros”, ese que “celebra esa unión peligrosa y fecunda, la voluntad de justicia y la voluntad de belleza”.
Memoria, una palabra tatuada en su acción. La memoria de los genocidios que sufrió esta tierra, con sus destierros, desapariciones, torturas y exilios, condición ésta que también conoció el autor de Patas arriba. Recogió, guardó y escribió de las memorias de sus pueblos, las escribió también en el barquito de Haroldo Conti, “su hermano del alma”, ese escritor del río que la dictadura lo arrojó a los tiburones.

jueves, 25 de abril de 2013

Cuando la poesía no es enchastre

Diario UNO de Mendoza (página 12), miércoles 24 de abril de 2013
Se está apoderando de los muros y logra reivindicar un viejo movimiento de resistencia
Retomemos. Un giro en la descripción cambia el foco, desentona el prejuicio. Ahora la noticia, una de las tantas, que sobrepasó la saturación informativa, cuenta de un grupo de pibes y pibas mendocinos que se encargan de embellecer con palabras los muros de la ciudad. Son los que integran el movimiento de Acción Poética, una tendencia proveniente de México y que consiste en militar frases y versos en las paredes de la ciudad.
Retomemos. En esta misma columna se escribía hace un año y medio “…vale reivindicar, sostener y defender esa manifestación que agitan las paredes, los muros, los caños que le dan formas a la ciudad. Carteles, afiches, publicidades, pintadas y grafitis compiten por conquistar visibilidad. Se tapan, se rayan, se superponen, se descascaran resucitando a uno más antiguo y crean expresiones que van más allá de sus objetivos; se funde lo fáctico con lo sensible, pero lo cotidiano se vuelve original, asombroso”.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Agua: la solidaridad y la organización

Diario UNO de Mendoza, miércoles 14 de diciembre de 2011 (página 12)
Las organizaciones ambientalistas muestran una
nueva forma de hacer política
Una mañana los tiene como epicentro en General Alvear, otro día “toman” San Carlos, a la semana siguiente se multiplican en Uspallata, o un mediodía hacen ruido en pleno centro. Tienen un encuentro en Tunuyán o en caravana le dan color a una ruta nacional o andan a los saltos y haciendo flamear sus banderas entre las  ancas de la Legislatura.
Cortan calles, panfletean, se movilizan, juntan firmas, se reúnen en asambleas y suman adherentes de los más disímiles y de tradiciones y sectores, en un principio, contradictorias entre sí.
Son los ambientalistas, los ecologistas, los antimineros mendocinos, son una especie de indignados. Obvio que salvando las distancias, las formas y los tiempos con el movimiento antisistema en boga que crece en el Hemisferio Norte: los de las tierras regadas por la cordillera de los Andes llevan varios años más de lucha.
Descreen de los políticos y de las leyes más allá de que acepten a más de un funcionario entre sus filas y exijan una legislación que vete todo tipo de explotación minera contaminante.
Construyen alianzas horizontales, se definen a toda voz como defensores del agua y a sus acciones las justifican con el salvataje del medio ambiente en un futuro próximo. Quizás ahí, en la visión y el compromiso con el futuro, radique una de las diferencias con ese modelo de lucha desestructurado, el indignado, que nació en España, se expande por Europa y está tomando auge y fuerte contenido político ideológico en Estados Unidos.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Qué bello es el enchastre

Diario UNO de Mendoza, miércoles 2 de noviembre de 2011
¡Qué bello es el enchastre! Sí, contra toda lógica establecida, sobre todo en tiempos poselectorales, vale reivindicar, sostener y defender esa manifestación que agitan las paredes, los muros, los caños que le dan formas a la ciudad.
Carteles, afiches, publicidades, pintadas y grafitis compiten por conquistar visibilidad. Se tapan, se rayan, se superponen, se descascaran resucitando a uno más antiguo, y crean expresiones que van más allá de sus objetivos; se funde lo fáctico con lo sensible, pero lo cotidiano se vuelve original, asombroso.
A un cartel sobre un afiche, sobre una triste pintada de desamor, se le suma una trillada propaganda política tapada por otra, y ésta reinterpretada por un ingenioso aerosol, combinadas con una invitación fotocopiada a un recital de rock alternativo, que no lleva la fecha pero sí el lugar, se le suman las letras de un gasista que ofrece sus servicios, y la oferta del todopoderoso para salvarse de la depresión y las adicciones. A esto se le acoplan las coloridas pinturas neogóticas, las adhesiones de pasión por un equipo y también las cursivas de viejas y renovadas utopías.
Están todos, y no lo están; también resurgirán, con el tiempo, desde el fondo los que alguna vez ocuparon el llano, también los que llegarán mañana, seguro de noche y con la velocidad que no permite preocuparse por la regularidad. Están y se mezclan con los lumínicos de los negocios, con ofertas, saldos y promociones.