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miércoles, 8 de febrero de 2012

Cultura, tradición, música y política

Diario UNO, miércoles 8 de febrero de 2012 (Página 12)
El febrero mendocino abre debates en el que hay palabras que chocan, 
se entrelazan y se confunden
“Sin música la vida sería un error”, escribió Friedrich Nietzsche.
Por sus concepciones, por sus significaciones, por sus alcances, por sus interpretaciones hay palabras que se sobredimensionan, chocan entre sí, se entrelazan y se confunden: cultura, folclore, tradición, entretenimiento y arte.
Durante el mes de febrero, sobre todo, y principios de marzo en Mendoza la verba popular y la que intenta enmascararse en otra cosa le dedica bastante locuacidad para analizar la andanada de eventos artísticos. Claro, es tiempo de vendimias, festivales, calorcitos, algo de ocio y grandes escenarios al aire libre.
Difusión, presupuesto, espónsores y gustos también entran en el pastiche dialéctico, que por lo general se termina centrando en cuestiones como géneros musicales, grupos de vanguardia y sobre todo moda.

domingo, 25 de marzo de 2007

Cuando lo local se va imponiendo sobre lo foráneo


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 25 de marzo de 2007


Esta tarde el Malvinas estará colmado, y la “mayoría” será local, serán mendocinos alentando a un
equipo local interviniendo en la máxima división del fútbol argentino. Godoy Cruz, además de jugar por los puntos, tendrá la oportunidad de ratificar el buen momento deportivo y cultural que está atravesando el balompié de estas tierras.
Con inteligencia, los directivos de Godoy Cruz defendieron la localía y decidieron que la platea descubierta, en su totalidad, fuera para los simpatizantes tombinos, y éstos respondieron agotando la cada uno de los boletos que se pusieron a la venta.
Día a día cada vez son más los pibes (y no tanto) que se vuelcan a alentar al equipo de su barrio, de su zona, de la casa. Que abandonan una tradición de seguir a equipos de afuera, que lejos están de la tradición, intereses y afectos reales con lo cotidiano.
Proliferan, por las calles, la camisetas de los clubes locales; aumentan las recaudaciones y se empieza a instalar en la agenda el tema de lo local dejando de lado esos “clásicos” que están a más de mil kilómetros.
El fútbol mendocino vive un gran momento, además de tener a Godoy Cruz en la primera A de la AFA, Independiente Rivadavia lidera la tabla general del Argentino A, y el Deportivo Maipú está segundo en la general del Argentino B (y comanda en su grupo).
Pero no sólo hay cambios culturales y deportivos, sino también políticos, con un avance dentro de los organismos ocupando importantes lugares en la AFA y el Consejo Federal, lo que seguro servirá para defender los intereses de nuestros clubes.
Comenzamos a vivir con pasión e inteligencia un fútbol que tiene nuestra tonada, nuestra jerga, nuestros tics, con jugadores de nuestros barrios. Por fin comenzamos a construir una identidad fuerte apostando a nuestro clubes, los que podrán sostener, proyectar una idiosincrasia que se está construyendo, con resultados, proyectos y sobre todo sentimientos.

domingo, 14 de noviembre de 2004

La intolerancia tiene formato de superclásico

Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 14 de noviembre de 2004


Pasó el superclásico, el River-Boca, el ícono de nuestro fútbol. ¿La popularidad, lo pasional del balompié existiría sin su entorno?, seguro que no. Folclore de banderas, cánticos, y cargadas.
Tradición, rito de violencia, intolerancia y enajenación. Se proyectan dos bandos por casi inentendibles simpatías futbolísticas y se teje todo un armazón ideológico, moral y político detrás de ello.
Casi la mitad de las banderas que llevó la hinchada de River eran argentinas. El emblema nacional empuñado como arma nacionalista, chovinista, xenófoba.
Mostrar al otro como extranjero como el lindante, el de la frontera cultural, acusar al de enfrente por sus huellas provenientes de los pueblos originarios. La broma hecha racismo.
Después llegaron las cargadas, los afiches (institucionales y costosos), otra parte de la  ceremonia donde
el ingenio trabaja con recurrentes estereotipos, sobre todo de violencia sexual, de sexismo.
El fútbol no deja de mostrar una sociedad patética que en las tribunas y las calles aprovecha para dejar fluir su mierda intelectual, sus odios y represiones.
Esplendor aceptado hasta la revancha, y luego habrá otra para sublimar sobre esta pobreza, que es mucho más fácil que denunciarla y cambiarla.El entorno hace al objeto y sobre este se reconstruyen los sujetos.
Hace rato que el fútbol se escapó del deporte, que el deporte se escapó del deportista, que el deportista se escapó de su humanidad.
Por acá los hinchas en un acto masoquista y suicida ingresaron a la cancha, golpearon a sus propios jugadores y condenaron a su equipo (vía sanción) a un casi seguro descenso. ¿Tienen la culpa el club de sus hinchas? ¿Qué sería un club sin sus hinchas? Como esos dirigentes que se  acuerdan de un torneo al que subestiman e ignoran, dos semanas antes del final y para no descender ponen a los profesionales.
El entorno es el fútbol, el entorno no tiene códigos, es poderoso e impune.