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jueves, 4 de febrero de 2016

Amasan la teoría del ñoqui para aplicar una receta carnicera

Diario UNO de Mendoza (página 10), 3 de febrero de 2016

Que los hay, los hay. Que irritan, sí, y mucho. Pero que la culpa es de los ñoquis es sólo propaganda, es uno de los ítems de la receta de esos carniceros que amasan todo lo que tienen enfrente para hornear delicatessen para pocos.
Ya está claro que la fórmula para la prometida “pobreza cero” consta de despidos masivos, techo a las subas salariales, caída del nivel adquisitivo, inflación, impuestazos, caída en el consumo minorista. Nada nuevo para viejas recetas a las que no le faltan los personeros de turno: el que decreta los diagnósticos y el tratamiento, el que fabrica y distribuye los paliativos y el que administra rejas y cerraduras.
Para el Estado-empresa todos, pero todos son ñoquis, sobra gente por todos lados, sobran sueldos y a éstos les sobran ítems, incentivos, horas extras y sobre todo pesos.
Todos los días echan “ñoquis” y a “punteros”. Se desgrasa diría un gorila en boga. La expulsión masiva de ñoquis tiene una metodología: un puntero señala a alguien al que se lo cataloga como ñoqui para proteger a un futuro ñoqui que se convertirá en nuevo puntero y luego en funcionario que obedecerá a la receta de turno. En síntesis, los que caen en la volteada son laburantes, son lo que se quedan sin su trabajo y pasan a engrosar la lista de despedidos, término que no se utiliza ya que prefieren decirle bajas.

jueves, 21 de enero de 2016

Balcarce, el "simpático" chiste entre despidos y presos políticos

Diario UNO de Mendza (página 8), 20 de enero de 2016

Encerrados, acalorados y envenenados, los bichos del campo de concentración mendocino no tienen la misma suerte que el flamante afamado cuadrúpedo presidencial. El bestiario de la semana nos traía culebras, mosquitos, lagartos y serpientes, pero lo ganó por su revuelo particular la mascota de la Casa Rosada.
El mismo Presidente subió una foto del “perrito del PRO” sentado en el sillón de Rivadavia. Un chasco, una humorada que sí se pueden permitir monarcas y niños ricos, pero no, por ejemplo, mandatarios caribeños, o locales de partidos sin abolengo en sus apellidos.
En pocos minutos las redes sociales hicieron recorrer la simpática imagen por el mundo. Y así no fue casualidad que casi todos hablaran de él o por él (y lo seguimos haciendo).
Hacemos referencia a Balcarce, al can que es parte del divertimento del poder, ese que recibe a diario palmadas de ministros y secretarios. El mamífero en cuestión ya había sido presentado en sociedad no hace tanto, pero en ese corto lapso cosechó casi 10 mil seguidores en Twitter, y traccionó varios sufragios para los de los globos amarillos; se “ganó” una paseadora particular y desde hace meses duerme en una cucha de estilo palacete ecléctico con la forma de la Casa Rosada.