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viernes, 22 de mayo de 2015

El juez y el político en la lógica del show: discriminación, machismo y homofobia

Diario UNO de Mendoza (página 7) 20 de mayo de 2015

Piombo, el juez homofóbico
Se trata del misógino y exitoso programa de la noche; se trata de lo que cantaron, de lo que se dijo antes, durante y después del violento y frustrado superclásico del fútbol del jueves pasado; se trata también y sobre todo del argumento de un par de jueces para bajarle la condena a un violador. Discriminación, machismo, homofobia. La burla y la estigmatización. Esos mecanismos de control y dominación tan presentes que de una forma u otra se van potenciando entre sí, se necesitan y se alimentan, y sobre todo se protegen. Y así, por ejemplo, el conductor, mientras ridiculiza a políticos, agradecidos de ser ridiculizados, se candidatea para conducir el fútbol argentino y recibe el apoyo de esos funcionarios que tienen el apoyo de barras que tienen arreglos con jueces.

jueves, 12 de septiembre de 2013

El analfabetismo que no quieren evitar

Diario UNO de Mendoza (página 10), 11 de setiembre de 2013
Si aún hay personas excluidas de la lecto-escritura es porque hay quienes ganan con eso
Que todavía el analfabetismo atraviese a las personas es tremendo, y es también un ejemplo de cómo sigue cimentando la pirámide social. Y sí, esa condición avasalladora de futuros derechos aún existe por estas tierras agrícolas, petroleras e industriales, muy ricas y productivas para algunos.
Según los números, las estadísticas, dos de cada cien personas tienen esa valla, ese muro, ese grillete llamado “analfabetismo”.
Es más, Mendoza está por encima de la media nacional, y también por arriba de las provincias vecinas.
El analfabetismo ata, esconde, limita. Es una de las herramientas que se utilizan para la explotación, el trabajo en negro, el trabajo infantil, la trata de mujeres. Y no es casualidad que en las comunas más pobres y alejadas se duplique el porcentaje de seres humanos que no saben leer y escribir. Es una de las lógicas con las que subsiste un sistema de exclusión y expulsión, un mecanismo perverso que reditúa estrujando cuerpos destituidos de los instrumentos de la lecto-escritura, esos que le ponen palabras a sufrimientos, humillaciones y a la violación de sus derechos fundamentales. sujetos dentro de sus culturas, sus historias y, sobre todo, sus derechos.

domingo, 24 de febrero de 2013

Los irritados por estos días inhábiles

Diario UNO de Mendoza (página 12), 20 de febrero de 2013
El feriado dispara opiniones y prejuicios, pero sobre todo, y cada vez más, ingresos
Irritados y con actitud de asombro, aunque reincidentes y poco originales. El quinto feriado en lo que va del año les ha puesto los pelos de punta a más de uno, los vuelve al rodaje de uno de los hits con que se nutren en su acopio de la “verdad” cotidiana. Argumentos les sobran: están los económicos, los culturales y, sobre todo, los morales. Obviamente, lejos está la discusión sobre si el trabajo enajena o dignifica, o si dignifica tras haber enajenado.
Estos irritados irritables aprovechan para pulir y engrosar sus explicaciones en días como éstos, lejos de las oficinas, donde –con un café como intermediario y ante espejados parroquianos alrededor de la mesa– dan rosca sobre el tema para una reunión rápida y distendida antes de las obligaciones familiares del día festivo.

lunes, 19 de mayo de 2008

El derby o el clásico que debe ser de todos


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 19 de mayo de 2008

Una expectativa inusual y un marco de público espectacular se vivió este fin de semana en el Independiente-Godoy Cruz que se jugó en el Gargantini.
Ya es común y reiterado (un capricho consensuado) que al derby menduco de la categoría se lo catalogue de clásico. El esperado choque entre estos equipos despertó un gran interés hasta en hinchas de otros clubes o de ciudadanos que no siguen de cerca el fútbol.
Lástima que este gran espectáculo careció de algo elemental y fue la pluralidad, ya que la AFA decidió, para este torneo, discriminar a la B Nacional prohibiendo el ingreso del público visitante, algo que no sólo le quita gran parte al folclore del fútbol, sino que además atenta contra los derechos individuales de todo
ciudadano de asistir a un espectáculo público, de reconocerse e identificarse con un color, un gusto, una preferencia.
Los choques entre el Tomba y la Lepra que jugaron este campeonato hubieran marcado, quizá, un récord de asistencia entre dos conjuntos locales.
El sábado quedó claro en el Gargantini que la violencia no es el denominador común; aun derrotados los locales (más de 15 mil personas) tuvieron un comportamiento intachable, y ya durante la semana pibes hinchas de los dos clubes se reunieron para hacer pintadas por la paz, y fue en barrios donde saben que la
mano viene pesada, ya que siempre están esos pocos que han hecho de la violencia una industria.
Tanto la AFA como el Estado nacional y provincial deben preocuparse por esos pocos que arruinan no sólo espectáculos, sino también a los clubes, a los que les generan sanciones deportivas y económicas; deben preocuparse por ésos que aprietan y violentan a hinchas propios y rivales.
Organizaciones mafiosas como las que operaron ayer en San Francisco, Córdoba, donde se presentó del Deportivo Maipú. Las puertas de los estadios deben estar abiertas para todos lo que simplemente quieren
ejercer sus derechos y su placer, como es el de asistir a un partido de fútbol.

domingo, 22 de enero de 2006

Evo visibiliza una realidad que vivimos a diario


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 22 de enero de 2006

En un hecho histórico Latinoamérica tiene un presidente indígena, quien ayer fue investido, en una emotiva ceremonia étnica, como el máximo referente de los pueblos originarios del continente, se trata de Evo Morales, un aymara, que es el primer mandatario boliviano.
¿Pero que tendrá esto que ver con un suplemento deportivo? Mucho.
“Igualdad y justicia” fueron algunas de las palabras que enunció Morales en la ceremonia que se desarrolló en el templo Kalasasaya en el santuario de Tiahuanaco.
Si el hombre que asume hoy como presidente de Bolivia visibiliza una realidad de más de 500 años de exclusión, discriminación y persecución, sería bueno que hiciéramos lo mismo, visibilizar lo que sucede en nuestro ámbito. Y nos metemos en el deporte, que es lo que nos obliga.
Nuestras disciplinas deportivas, sobre todo las populares, también las practican pibes y pibas de los pueblos originarios, participan de éstas cargando con una tradición de ocultamiento y desprecio por una sociedad intolerante y racista.
Son excluidos, maltratados, despreciados, discriminados, en un maltrato cotidiano e institucionalizado.
Actitudes y palabras bastan para comenzar con ese cargamento xenofóbico que los señala como “otros”. Si bien pertenecen milenariamente a estas tierras, esa huellas que la dan su particularidad, su personalidad, son suficientes para ser tratados como extranjeros, indocumentados, como ciudadanos de segunda, son los que pertenecen al grupo de los que nunca llegan a una beca, a los servicios y garantías mínimas a los que está
obligado el Estado, el principal ejecutor de la desigualdad en el deporte, consumada en la Subsecretaría de Deportes.
Aceptar cantos o insultos racistas y xenofóbicos en una cancha, un comentario despectivo en un camarín, es un folclore siniestro que reproduce, refuerza y potencia la constante cultural de la exclusión.
Desde todos los sectores se puede cambiar, y el deporte, como fiel reflejo de la sociedad, tiene que dar el ejemplo, y comenzar a cambiar la historia.

domingo, 17 de abril de 2005

Desábato, ese muchacho del interior

Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 17 de abril de 2005


Este muchacho es un hombre del interior. Esta fue una de las frases con las que don Julio Grondona salió a defender a Leandro Desábato, el jugador de Quilmes que estuvo detenido en un paródico y mediático procedimiento, acusado de injuria calificada tras proferir insultos racistas al delantero del San Pablo Grafite.
El racismo y la xenofobia son moneda corriente en un mundo que se caricaturiza y plasma como constante naturalizada en el fútbol. Los códigos de la cancha superaron sus límites y generaron un escándalo diplomático.
¿Qué quiso decir don Julio con que Desábato es un muchacho del interior? ¿Que también es un “negro de mierda”?
Desábato pagó caro el utilizar una expresión común y habitual en un vocabulario limitado de un país tan
racista y xenófobo como sus vecinos.
¿Qué culpa tiene Desábato de que el argumento central, festejado e institucionalizado, difundido y aceptado,
de toda hinchada gire alrededor del racismo, la xenobofia, la homofobia y el sexismo? ¿Qué culpa tiene el defensor de Quilmes de que un diario deportivo haya alguna vez titulado “Macacos” con referencia a los  brasileños?
Ronaldo y Roberto Carlos son blanco de insultos racistas en Europa, donde en las tribunas militan en forma abierta grupos fascistas y neonazis que adoran un modelo de sociedad que carga con millones de muertos.
Leandro Desábato está pagando caro, como chivo expiatorio, las consecuencias de ser protagonista de un espectáculo colectivo, de intensidad dramática e hipermediatizado, pero sobre todo de ser inconsciente de la carga valorativa, histórica y política que tienen las palabras.
Pero, por otro lado, el brasileño Grafite da un ejemplo a seguir: todo tipo de discriminación debe ser denunciada.
Grafite encontró un arma para exigir justicia e igualdad.
Que las derivaciones diplomáticas con objetivos políticos y la exagerada mediatización no se sean excusa para no reconocer que vivimos en una sociedad que discrimina por la raza, el color y la sexualidad de las personas.

domingo, 14 de noviembre de 2004

La intolerancia tiene formato de superclásico

Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 14 de noviembre de 2004


Pasó el superclásico, el River-Boca, el ícono de nuestro fútbol. ¿La popularidad, lo pasional del balompié existiría sin su entorno?, seguro que no. Folclore de banderas, cánticos, y cargadas.
Tradición, rito de violencia, intolerancia y enajenación. Se proyectan dos bandos por casi inentendibles simpatías futbolísticas y se teje todo un armazón ideológico, moral y político detrás de ello.
Casi la mitad de las banderas que llevó la hinchada de River eran argentinas. El emblema nacional empuñado como arma nacionalista, chovinista, xenófoba.
Mostrar al otro como extranjero como el lindante, el de la frontera cultural, acusar al de enfrente por sus huellas provenientes de los pueblos originarios. La broma hecha racismo.
Después llegaron las cargadas, los afiches (institucionales y costosos), otra parte de la  ceremonia donde
el ingenio trabaja con recurrentes estereotipos, sobre todo de violencia sexual, de sexismo.
El fútbol no deja de mostrar una sociedad patética que en las tribunas y las calles aprovecha para dejar fluir su mierda intelectual, sus odios y represiones.
Esplendor aceptado hasta la revancha, y luego habrá otra para sublimar sobre esta pobreza, que es mucho más fácil que denunciarla y cambiarla.El entorno hace al objeto y sobre este se reconstruyen los sujetos.
Hace rato que el fútbol se escapó del deporte, que el deporte se escapó del deportista, que el deportista se escapó de su humanidad.
Por acá los hinchas en un acto masoquista y suicida ingresaron a la cancha, golpearon a sus propios jugadores y condenaron a su equipo (vía sanción) a un casi seguro descenso. ¿Tienen la culpa el club de sus hinchas? ¿Qué sería un club sin sus hinchas? Como esos dirigentes que se  acuerdan de un torneo al que subestiman e ignoran, dos semanas antes del final y para no descender ponen a los profesionales.
El entorno es el fútbol, el entorno no tiene códigos, es poderoso e impune.

lunes, 18 de octubre de 2004

Triple condena, u otra forma más de violencia

Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 18 de octubre de 2004


Más violencia para frenar la violencia. Dónde están los límites entre lo deportivo y lo extradeportivo. Como es una costumbre, los clubes chicos son un buen "chivo expiatorio" para las sanciones de la Liga Mendocina
de Fútbol, que no hace más que evidenciar lo alejados que están sus dirigentes de la realidad. Por incidentes en las tribunas (extradeportivo), el Atlético Argentino sufre una triple condena: le dieron perdidos los puntos del partido suspendido en el que igualaba con Guaymallén. Recibió una multa económica (valor en entradas). Y por dos fechas como local deberá jugar a estadio cerrado, sin público.
Triple condena llena de contradicciones. Por actos violentos de una minoría se afecta la performance deportiva de un equipo que pelea por no descender. Se coloca una multa equivalente a localidades y no se permite el ingreso de gente al estadio, lo que imposibilita recaudar para el pago, a lo que se suma que el club
debe igualmente abonar la planilla y un operativo policial especial en los alrededores del club.
Venimos reiterando que los clubes de barrio tienden a desaparecer, y Argentino, que gracias a un grupo de hinchas y vecinos pelea por forzar la constante, se encuentra con la necedad de la Liga, que parece considerar a la barriada de San José y Pedro Molina como la Franja de Gaza, donde toda persona, vecino, hincha y aficionado es censurado y proscrito a algo tan sencillo como ver un partido de fútbol.
Un mal precedente. Violencia institucional, más violencia, que ya vimos hace una semana en otro ámbito alejado del fútbol, el Encuentro Nacional de Mujeres, que sufrió atentados con métodos fascistas y propios de la Inquisición.
Se viene consolidando la intolerancia, y hay quienes se aprovechan de las causas sociales y culturales que la provocan, sobre todo, en el caso del fútbol: algunos dirigentes, policías y funcionarios que bancan y negocian a los “barrabravas”.

domingo, 30 de mayo de 2004

La mujer, tratada como objeto

Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 30 de mayo de 2004


“Un estadio lleno recibe con una ovación el ingreso de las mujeres a la cancha”, dice el relator, claro se trata de las porristas. El deporte es perversamente explícito, y no está aislado. Acompaña la historia de la humanidad canalizando y magnificando las ideas en boga.
En el deporte, como en tantas otras manifestaciones, se discrimina, por la condición de clase, de raza y sobre todo de sexo.
La cuestión de género: los roles asignados culturalmente a hombres y mujeres están en evidencia y no queda más que ver la realidad, tomando las ideas de la luchadoras feministas, no queda ninguna duda de que en el deporte se potencia el machismo y la dominación masculina.
En 1894 el aristócrata francés barón Pierre de Coubertín instauró los Juegos Olímpicos de la Modernidad. Para este idealista los Juegos eran la exaltación solemne y periódica del estado físico masculino con el aplauso de las mujeres como recompensa; también consideraba que la participación de éstas en las competencias debería ser totalmente prohibida.
Moderno e ilustrado, a la hora de la división sexual en el deporte se inspiró en la caballería medieval y la antigua cultura griega: el héroe olímpico debía ser un hombre y adulto.
Más allá de las luchas y las conquistas de las mujeres por sus derechos, la idea central sigue siendo la misma, ya que el rol que se le asigna a la mujer es la de propiedad del varón, la de un menor de edad.
El espectáculo, el merchandising y la televisión muestran una escenificación nueva, o el aggiorno de una conocida. No se desarrolla el deporte femenino, ni se difunde, no sabemos el nombre del equipo, o la goleadora del Campeonato Nacional de Fútbol Femenino, pero sí reconocemos a las Diablitas, o las Boquitas, las porristas de los clubes populares.
Las porristas son la triste superación del póster de gomería. Tienen nombre propio, pero como organizaciones, con marca registrada y pertenecientes a gerenciadoras y empresas que sólo buscan hacer redituable el deporte y nada mejor que apuntar a la libido y reducir a la mujer a la condición de objeto sexual.
Porristas (en el fútbol, el básquetbol o el vóley), promotoras (en el automovilismo) y chicas ring (en el boxeo), es el ideal de Coubertín instaurado en la cultura fashion, la del hombre, un macho fuerte, agresivo, representante de los ideales de la nación, lo popular, dueño de la meta y los laureles. Mientras que la mujer es ingenuidad, seducción, sumisión, belleza, pasividad, baile y una forzada alegría. Hombres a ganar, mujeres a gustar, a lucir esos cuerpos de una estética establecida y lejos de la de una deportista.
Los atributos no son propios, son sociales y sobre todo rentables. Lentejuelas y minishorts, coreografías. Fotógrafos que apuntan y el protagonismo asegurado. El deporte no es ingenuo, si sirvió para sostener chauvinismos, dictaduras y tiranías, cómo no va a potenciar una milenaria cultura misógina, machista y patriarcal.