Diario UNO de Mendoza (página 15), 15 de enero de 2014
No es la única, son cientos y miles las niñas y niños desamparados, abusados, golpeados. Solos, con hambre. Condenados. Y estos niños y niñas no están lejos, están detrás de las chapas, de las carretelas, los adobes, las cortinas; están en los suburbios, las barriadas, los parajes de esta provincia.
No es nuevo. No es una condición de este gobierno, ya que esta realidad sucedía, y la padecían tal cual, con el anterior, y con el anterior y con el anterior…
Los niños y niñas tienen derechos y prioridades, pero en su condición de ciudadanos tutelados si son pobres están olvidados, entregados a la supervivencia, y con suerte terminan siendo parte del hilo fino de esa estructura macabra y paralela de narcos y proxenetas que por un lado los explota y por el otro los juzga y apresa.
Mataron a Luciana: bronca, angustia y dolor. Cuántas niñas y niños sobreviven a esas condiciones, resisten, viven como pueden y de adolescentes reciben la condena social que los criminaliza por esas mismas formas de supervivencia.
