Diario UNO de Mendoza (página 11), 11 de diciembre de 2013
Miedo, angustia e incertidumbre, tres buenos aliados para la
extorsión. Y si quienes extorsionan cuentan con el poder de las armas, el
chantaje se recrudece. Pego, hago que se peguen, dejo que se peguen, estimulo
la estampida “y así, luego, negocio”.
Y ante esto están las obviedades, las de que un ciudadano
común y corriente no puede andar armado, y que obviamente que entre ellos no
pueden organizarse y armarse para defenderse; y claro para eso está el Estado,
el que obvio –aunque se busque ocultarlo– no actúa ni defiende a todos por
igual. Ese Estado es la policía y tiene policías que tienen superiores que son
socios y amigos de los que administran el Estado, quienes tienen seguridad
privada.
Hubo y hay un reclamo, en algunos lados amotinados, en otros
acuartelados y en otros “movilizados”, obviamente que los policías están
organizados. Es obvio que operan al mismo tiempo con la prensa y con los
marginales, con los lúmpenes. Y así a los pocos minutos el caos, la noticia. “Y
así, luego, negocio”.