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lunes, 21 de julio de 2008

Reconocimiento, excelencia y vecinos ilustres


Suplemnto Ovación (página 2), 
Diario UNO de Mendoza, 21 de julio de 2008

Los Premios UNO a la Excelencia Deportiva son una de las manifestaciones más interesantes e importantes del deporte mendocino y se han convertido en una forma de reconocer, valorizar y agasajar el sacrificio de los deportistas de nuestra tierra. Es una reunión donde los exponentes de distintas disciplinas pueden junto
a los suyos (familiares, amigos y entrenadores) recibir y adueñarse de un espacio que sirve para dar a conocer su crecimiento y proyección, sus logros y conquistas. Su permanencia y sobre todo el ejemplo para otros atletas que en silencio la pelean, la mayoría de las veces con sacrificios impresionantes.
En los últimos años la primera parte de los Premios UNO, que se realizan en esta época con la etapa regional, son organizados por las comunas.
Si uno observa los criterios de elección de los premiados son distintos por parte de cada una de las direcciones de Deportes de la comunas, y sin dudas hay dos estilos o corrientes, obviamente que hay varias excepciones. Por un lado están los departamentos del interior, donde se nota y queda en claro que lo que se
busca es resaltar a las figuras y el sacrificio de los exponentes de los clubes, gimnasios o polideportivos municipales (eso es, en gran parte el objetivo de estos ya clásicos premios a la Excelencia Deportiva). Por otro lado están las comunas más céntricas, grandes y poderosas, que en algunos casos terminan premiando a “ciudadanos ilustres”, a “vecinos destacados”, ya que varios o casi la mayoría de los elegidos nunca pisaron una institución deportiva de esa municipalidad, que busca un efecto mediático, ya que por lo general premian a deportistas reconocidos pero dejan de lado a los "suyos" y desaprovechan la oportunidad de reconocer el trabajo de la gente nucleada, vinculada a la vida social (y sobre todo deportiva) de estos lugares como son en
primera y última instancia los clubes, gimnasios y polideportivos.

domingo, 6 de febrero de 2005

Que se trate de está de joda cambios, y no de un enroque

Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 6 de febrero de 2005


Los cambios en las estructuras ministeriales que está a un paso de concretar el Gobierno provincial elevarían al área de Deportes de dirección a subsecretaría, la que estará dentro del Ministerio de Gobierno. La última vez que Deportes fue subsecretaría fue durante la gestión de Jorge Quiroga (gobernaba Rodolfo Gabrielli), que dependía de Gobernación.
El nuevo “escalafón” vendría acompañado de un aumento de presupuesto. La idea se presenta como más poder, menos burocracia y más plata.
El deporte necesita cambios urgentes. Ahora llegarán aunque esperemos que no sea la constante de siempre, un enroque de carteras y funcionarios para repetir los viejos vicios de la política, nombramientos de punteros y la creación de cientos de programas sin objetivo, que no se concretan o no llegan a nada.
Ya es hora de que en Deportes comprendan la necesidad de volcarse a políticas sociales, de contención. De conocer y reconocer las condiciones en que se desarrolla y en las que se involucran la mayoría de los deportistas lejos de lo elemental en alimentación y salud.
Sería un buen momento para lograr un acercamiento entre Deportes y la escuela, para lograr una continuidad entre ambas, una potenciación, especialización y desarrollo.
Conocer las bases potenciales, la historia, la coyuntura, será un paso importante, sobre todo para lograr apuntalar las disciplinas que pueden llegar a tener posibilidades en el alto rendimiento.
Un estricto control sobre la gestión de la federaciones y derivar “responsabilidades y presupuestos” para éstas sería otra buena idea para no dejar que todo se desvanezca en los crecientes como burocráticos boxes donde se cuece el presente de nuestro deporte en las oficinas del Estadio provincial.
Más allá de los nombres, continúen o no los funcionarios actuales, el gran dilema estará en ver si se rompe con la estructura clásica de gobierno para implementar ideas renovadas y romper a las necesidades partidarias, de lobby y de ese alejamiento de las necesidades y la realidad de las distintas actividades que sobreviven en la provincia.

domingo, 12 de diciembre de 2004

Más que pechos fríos, egoístas y egocéntricos

Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 12 de diciembre de 2004


Hay quienes se preguntan si los mendocinos somos pechos fríos tras analizar los alcances, la producción y el lugar que ocupa nuestro deporte a nivel nacional.
¿Qué es ser pechos fríos y qué implica esta metáfora? ¿A quién alcanza tal descripción? Mendoza tiene un abanico de disciplinas, y cada una de éstas es un mundo dentro de una coyuntura de la que no pueden escapar.
En el fútbol vemos que en Rosario sobresalen dos clubes, en Santa Fe otros dos, en Salta habrá uno solo según la “divinidad grondoniana”, en Bahía Blanca otros dos, un par más en Córdoba, etcétera. En nuestra provincia hay muchos y aún sobreviven; es más, los dos que están desde hace una década en la segunda división del balompié nacional no son los más populares.
La salida más mercantilista dirá poco pero bueno y gerenciado, pero acá esa brecha ideológica todavía no cuajó, gracias a la desfachatez de los piratas de turno y a la resistencia de quienes como pueden y con lo que pueden defienden sus clubes.
Nuestro deporte no trasciende, salvo varias excepciones, ya que se encuentra con varios escollos y contradicciones, como es el caso de Regatas; el club más grande, mejor organizado y con inteligencia para
administrar recursos tiene una gran masa societaria pero no tiene hinchas, los que sí tienen otras instituciones sin bases para armar un proyecto de alta competencia.
En general Mendoza es una ciudad sin infraestructura y sin políticas deportivas. Con una constante concepción de que lo mejor está afuera (jugadores y técnicos) y enfermos de celos e egoísmos, como se evidenció el día de la asunción de la nueva Confederación Mendocina de Deportes, donde los presidentes de las federaciones hacían lobby con la prensa explicando porqué sus deportes merecían mayor cobertura que otros.
No somos pechos fríos, quizás seamos cerebros congelados, e incapaces de hacer un verdadero análisis de la situación y la potencialidad que se tiene.
No somos pechos fríos, quizás un poco egoístas, egocéntricos.

domingo, 24 de octubre de 2004

Un gigante de piernas débiles y que tambalea

Suplemento Ovación (página 2)
Diario UNO de Mendoza, 24 de octubre de 2004


Con las rodillas flojas, el Guantes de Oro es un monstruo de piernas débiles.
El gigante torneo de boxeo amateur muestra que es desmedido para las bases que lo sostienen. Algo de historia, un poco de épica, muchos sueños y una apuesta de la gente de deportes de la Muni de San Martín y la federación han logrado que el certamen regional más grande de Sudamérica viva su quinta edición, pero con síntomas de una enfermedad que se presenta como crónica y estructural.
El deporte mendocino se evidencia en su forma más federal, popular, olvidada, anónima y pobre en este certamen de cabezales y musculosas con 27 gimnasios de todos los rincones de nuestra tierra, que desnudan
entre contradicciones, frustraciones y falencias lo que son y sobre todo lo que quieren.
Se viene dando como constante la cantidad de peleas que no se concretan, que llevan al triunfo menos deportivo de todos: el walk over. Excedidos en peso, tardanzas y faltazos.
Podríamos decir que se trata de un acto de irresponsabilidad de los atletas. Pero no todo es tan fácil, y sería necio no intentar descubrir todo lo que hay detrás de esto.
Cómo buscar un ideal antropométrico (división ideal en la que lo inscriben) en un pibe cuando en la mayoría
de los casos la alimentación está jaqueada y regalada a la suerte.
Cómo pedir una sanción al que llega tarde al pesaje o no va porque no le dieron el día en el trabajo, y eso que se trata de menores de edad en una economía informal.
En casos más organizados, vemos cómo la Dirección de Deportes de Guaymallén aniquiló el gimnasio, que además de formar cracks realizaba un trabajo social contra las adicciones y el ocio, y por si fuera poco, sostenía una merienda diaria.
Más arriba vemos cómo la Dirección de Deportes de la Provincia brilla por su ausencia total del torneo que se destaca por proyectar los grandes referentes para los torneos internacionales y olímpicos.
Unos que miran para otro lado, otros que dan la espalda, pocos dirigentes, árbitros y jueces; los delegados,
más preocupados en las internas.
Y así, quién fortalece las piernas de ese gigante que tambalea.

domingo, 3 de octubre de 2004

Mujeres, deporte y actividad física


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 3 de octubre de 2004

El fin de semana próximo, miles de mujeres de todo el país participarán en Mendoza del 19° Encuentro Nacional de Mujeres, y uno de los tantos temas que abordarán en sus talleres es el de mujeres, deporte y actividad física.
La discusión y la reflexión de este taller seguro girará en torno a conclusiones elaboradas en encuentros anteriores, como la necesidad de crear espacios propios para la práctica deportiva, alcanzar lugares en cargos directivos, dirección técnica y arbitraje, y participar en la decisión de las políticas deportivas, como también bregar por una cultura deportiva sin discriminación y de libre elección.
Las mujeres del encuentro reconocen la necesidad de un proyecto nacional por parte del Estado que logre la articulación de las provincias para el desarrollo de las actividades deportivas por igual.
Este proyecto exigiría un aumento del presupuesto para la práctica recreativa, competitiva y de alto rendimiento, teniendo en cuenta las distintas condiciones, clases y edades. También reivindica la necesidad de crear espacios barriales para el desarrollo físico y mental.
Estos encuentros también sirven para denunciar prácticas discriminatorias y sexistas en los profesorados de educación física, así como transformar sus prácticas educativas para evitar inculcar estereotipos y roles de género desiguales en la educación.
El sexismo (mecanismo por el que se le concede privilegio al sexo masculino en detrimento del femenino) en nuestra provincia es claro y evidente. En todas las actividades deportivas las mujeres no tienen las mismas posibilidades que los varones, en los clubes siempre tienen una importancia secundaria y el proceso deportivo se ve interrumpido en alguno de los ciclos. En los casos donde el deporte femenino está  desarrollado, quienes se encargan de la dirección técnica e institucional, como el arbitraje, son en su mayoría
hombres, característica paternalista que se sostiene sobre la consideración de las mujeres como eternas menores de edad.
El 9, 10 y 11, las mujeres, en maratónicas jornadas de reflexión sobre su propia condición, tendrán el deporte como uno de los tantos disparadores para analizar, discutir, soñar y construir, en el que seguro las diferencias serán un motor para alcanzar sus deseos de una sociedad justa e igualitaria.

domingo, 5 de septiembre de 2004

Disfrutar y no mentirse

Suplemento Ovación (página),
Diario UNO de Mendoza, 5 de setiembre de 2004

¿Cuáles son la magnitud y el significado de los Juegos Olímpicos? Sin duda, se trata de significados y magnitudes. Disímiles realidades, distantes objetivos en una misma competencia. Marcas, tiempos, medallas, todo tiene un valor y recompensa, un proceso, construcción, una historia, algún revés.

El barrio parece haber conseguido la gloria argentina. Volvió el oro de la mano del deporte-identidad  nacional, el fútbol, y del básquetbol, dos disciplinas que nacieron y crecieron desde el corazón de las
barriadas argentinas, los clubes.
Argentina logró un número de preseas cercano a sus mejores cosechas históricas y, con viento populista a favor, la pista queda abierta para volar y sobrevolar en aeroplanos comerciales con propaganda estatal que esparza por el aire los conocidos volantes pregonando que somos los mejores.
Nadie puede quitarles los méritos a nuestros deportistas, lo que hicieron y lo que lograron. Alcanzaron la gloria e hicieron historia. Jugaron con códigos y con tradición para que, además de la victoria, hubiera un fuerte signo distintivo.
Endulzados, quizás nos cueste reconocer una olímpica contradicción: lo que parece y se muestra como una gran producción en Atenas disfraza la pobreza del deporte argentino. Y nos referimos a la planificación, a la inserción deportiva, al alto rendimiento.
El fútbol, el básquet y el tenis tiene a los referentes argentinos insertos en la competencia internacional, millonarias ganancias y un constante roce con los mejores.
El yachting es una isla, un deporte para pocos, mientras que el hockey sobre césped es la única disciplina que consolida su crecimiento y concreta una meta deportiva.
Excepto Georgina Bardach en natación, el deporte amateur argentino dio lástima y mostró la estrechez económica y política de nuestro país. Pocos y en su mayoría, lejos de las marcas top. Llegaron sin una preparación acorde a la competencia, arrastrando sobre sus esfuerzos y sueños la inoperancia de funcionarios y un Coronel que año tras año empequeñece el COA.
Mendoza tuvo sus referentes: cuatro; dos de ellos no residen en la provincia y los otros dos construyeron su historia deportiva al margen de una planificación local, mostrando un amateurismo a ultranza que los dejó afuera de los Juegos en la primera ronda. Casi no hubo representación menduca en los deportes por equipos, y eso que se trata de una provincia con un gran desarrollo en varias disciplinas.
Queda todo por hacer, y convendría empezar de cero. Los Binacionales son un buen proyecto y un punto de partida para poder proyectar hacia el alto rendimiento. Ya se proyectan atletas con grandes condiciones, balonmanistas y futbolistas que pintan para cracks; ya hay dos boxeadores con grandes chances de estar en Pekín 2008. Pero falta mucho, y si repetimos el camino recorrido, lo más seguro es que se pierdan detrás de algún bache burocrático.
Disfrutemos los logros, las conquistas, reconozcamos a sus artífices, pero no nos engañemos, que la casualidad no es causalidad.

domingo, 16 de mayo de 2004

Algo más que simples becas

Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 16 de mayo de 2004


Quejas y cuestionamientos llueven desde que la Dirección de Deportes de la Provincia entregó las becas deportivas. Hay quienes se sienten marginados y exigen “los mismos derechos”.
El presupuesto es chico, la necesidad es grande y los métodos de selección son poco claros. Pero es injusto juzgar y acusar a los responsables del área de Deportes provincial, ya que los procedimientos de subvención
y subsidio son recurrentes y funcionales a una forma histórica y anacrónica del quehacer político.
La condición de becario, tanto en instituciones universitarias, de investigación y otras, es una prebenda para privilegiados.
Quienes llegan a recibir estos estímulos económicos están formados y son conocedores de los mecanismos para estar entre ese grupo de elite social y cultural, apañados por sus propios niveles de status y jerarquía.
Es sin duda la clase social y el nivel como formación educativa lo que los deposita en los caminos correctos para llegar a sus metas.
En el otro extremo, sobre las necesidades más básicas y en los sectores más populares, los alicientes económicos se llaman planes Trabajar. Políticos que depositan en un puntero la administración de un presupuesto y utilizan la situación desesperante de distintas personas para intereses partidarios y personales.
Si centramos la mirada en las becas deportivas, cuesta entender a quién están dirigidas.
El amplio espectro del deporte y sus protagonistas es complejo y abarca lo netamente deportivo, lo cultural, lo político y lo social. Sobre los que no están becados y tenían “méritos”, el director de Deportes, Oscar
Morales, dijo: “Algunos no se inscribieron cuando hicimos el llamado por el diario”.
Obviamente las disciplinas masivas y populares fueron las que menos inscriptos tuvieron y menos recibieron. Son estos deportistas los que están más alejados y hasta expulsados de los códigos y mecanismos culturales, educativos y políticos, y como se ve, tampoco hay mucha intención de incluirlos.
Es ridículo creer que la información llaga para todos igual.
En su mayoría, las becas parecen apuntar sólo a los nenes/as bien que tienen tristeza, con papás influyentes que saben cuándo y dónde colocar el currículo de su hijo/a.
Las bases para obtener las becas tenían como requisito no haber cometido inconductas deportivas. Sin embargo, esta norma no fue considerada igualmente para todos/as los/as deportistas. Se excluyó de becas a
deportistas que cometieron algunas faltas o inconductas, al mismo tiempo que se premió a otros/as deportistas con faltas o inconductas aún más graves. Se han tenido en cuenta deportistas que desde hace años ya no viven en el país y también a otros/as cuyos méritos son mínimos, como a disciplinas casi sin práctica activa.
No todos los deportistas son iguales, no todos los deportes son iguales. Reconocer las diferencias y las desigualdades es importante para no profundizar las injusticias en la distribución de los pocos y escasos recursos.
Una política deportiva seria debe considerar estos aspectos necesariamente a la hora de premiar el mérito, logros y metas alcanzadas. Como también tomar una decisión abierta cuando se tenga en claro cuáles son las prioridades, las disciplinas a fortalecer y objetivos a cumplir.

domingo, 11 de abril de 2004

¿Qué fue del club?


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 11 de abril de 2004

Qué fue del club, de esa conquista de un espacio físico de vecinos, gremios o cultores de una disciplina en común, de autocontención, desarrollo y proyección. En pocas décadas los cambios económicos terminaron
por no cambiar la economía pero sí por destruir las organizaciones de base, las de abajo, las fundamentales, las horizontales, las populares, las de la gente.
La moda fue la tercerización, el gerenciamiento, sutilezas de privatización. Se exportaron modelos y se intenta implantar sobre las ruinas de lo que fue e intenta sobrevivir.
Empresarios, dirigentes federativos y funcionarios se han distanciado del club y su gente. Han generado una macroestructura donde buscan hacer del deporte algo distinto.
En el fútbol, por ejemplo, se han llevado a cabo alianzas ambiciosas –más políticas que sociales– que terminan en fusiones que desdibujan el color de las casacas y se alejan del sentimiento de sus hinchas y la historia de las instituciones (como la Asociación Atlética Luján de Cuyo). Las gerenciadoras, salvo excepciones, han asumido una apropiación de los deportistas que son vistos como mercancía, aunque en nuestro medio recurren a la costumbre de contratar jugadores y técnicos foráneos integrantes de un repetitivo séquito de abonados que queman sus últimos cartuchos y que con su desgano les quitan la posibilidad a los jóvenes locales.
Van de un club a otro como salvadores de la nada. Se trata de grandes inversiones, pensadas en un desprolijo corto plazo, que agonizan y fracasan sobre sí mismas sin ninguna planificación para el futuro.
Los socios y simpatizantes ya no tienen injerencia en los clubes. Un pequeño grupo se encarga tanto de lo dirigencial, gerencial como del mercadeo de deportistas.
Pero las federaciones y asociaciones también son cómplices de esta situación: con sus hombres fuertes han tomado un distanciamiento de las instituciones base.
Otro ejemplo es nuestro ciclismo, donde todo se mueve alrededor de dos escuadras (sponsors) y los clubes sólo son sellos ajenos al deporte pero bancados por algún dirigente, quien los usa para el día eleccionario.
En el boxeo todo gira alrededor de los clubes y gimnasios, que crecen y proliferan, pero ninguno tiene personería jurídica y representación real en la Federación Mendocina, compuesta por instituciones fantasmas en la práctica pugilística.
Como generalidad y salvo un par de disciplinas, el deporte mendocino sigue en baja, profundiza su crisis y se consolida como colero en el país. Mientras sigan intentando copiar formatos foráneos, buscando la popularidad y la masividad terminarán construyendo sobre el aire la nada, más allá de grandilocuentes nombres y proyectos.
Pero no todo es tan negro. Aún se puede seguir creyendo. El rugby –más allá de haber perdido su moral amateurista– supo cuidar y potenciar sus clubes, una cuidadosa organización federativa que terminó con la
concreción para Mendoza del Campeonato Argentino. Hay expresiones más populares, como los gimnasios de boxeo que crecen en el anonimato, o como con el fútbol, donde el Atlético Argentino está siendo reconstruido por sus hinchas, quienes buscan fomentar las inferiores y refundar, después de 12 años, el comedor comunitario.
El club es algo más que un sello: es identidad, historia, solidaridad y objetivos comunes.
Será sólo con éstos y desde éstos donde se podrá reconstruir nuestro deporte.

domingo, 11 de enero de 2004

Los roles del poder

Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 11 de enero de 2004


Más allá del poder, el deporte subsiste. Como toda manifestación cultural va encontrando nuevas herramientas para sobrevivir  y subyacer en esta provincia de un país subdesarrollado que hace 60 años vio cómo pululaban distintas disciplinas.
Pero el poder no es algo abstracto, ni oculto. El poder está en los pasillos de la Dirección de Deportes de la provincia (y de las comunas también); en ese laberinto de escritorios burocráticos y carpetas que cuecen designaciones y cargos, donde se distribuyen favores, tercerizaciones y se potencian internas partidarias. Una patética muestra fue el lobby que hicieron varios personajes (políticos o algo parecido) mientras el gobernador titubeaba en nombrar al titular del área.
Uno tras otro han sido tan parecidos, que parecen ser uno solo; cambian  los gobiernos, las gestiones, y se repiten las promesas y las inacciones. Difícil es imaginar que esta gente concrete una verdadera política social, de contención, o que sepan cuáles son los deportes con mayor  proyección competitiva, de elite, y  con chances olímpicas.
El poder también está en las ligas, federaciones y asociaciones. Donde, salvo varias excepciones, se trata de administradores de intereses extradeportivos, donde se confunden con la función de representantes, administradores, promotores y demás. En la mayoría de los casos miopes de  la realidad aceptan que deportes amateurs y con pract icantes de bajos recursos tengan que sostener planillas costosas y árbitros, jueces o comisarios de carrera semiprofesionales. ¿Y los clubes? Parece que olvidaron la función social por la que se fundaron y que disfrutan cómo son fagocitados por las gerenciadoras.
El poder está en el tráfico de ilusiones, en las “escuelitas” de fútbol donde los técnicos (ex referentes) exigen, manipulan y tratan como mercancías a los pibes, quienes ya de chiquitos los pasean de un lugar a otro haciéndoles creer que todos serán cracks y millonarios, con lo que pierden la inocencia y el sabor del juego.
Y ahí están los papás firmando y pagando mientras les liman las sonrisas a sus hijos.  El poder se manifiesta con dirigentes mandaderos de empresarios y periodistas mandaderos de dirigentes; con ONG y entidades intermedias, paralelas que buscan justificar algún subsidio en nombre del deporte y lejos del deportista.
Se han flexibilizado los roles, se han olvidado de la ética. Un pastiche perverso. Desde un mismo lugar deciden, se postulan, venden y compran. Amateurismo y solidaridad son palabras infaltables en un buen discurso, pero a contrasentido de los que se hace, construir una realidad basada en el mercado.
Pero si en nuestras tierras el deporte subsiste es por los deportistas, quienes más allá de la estructura de poder en la que están insertos siguen adelante, buscando una meta, a veces sencilla, como liberarse por un rato, superarse a sí mismo, o simplemente compar tir/se en un juego.
Luego llegará la hora de trascender, y ahí está la estructura que sabe de su dialéctica en la que el depor tista necesita del poder para que justifique y decrete su gloria, y con éste el poder sabrá generar el negocio para saciar sus hambrientos bolsillos.