Diario UNO de Mendoza (página 16), miércoles 6 de marzo de 2013
El progreso, y todo lo que esconde su poderosa maquinaria, sigue deshumanizando
“Máquinas trabajando”, reza el cartel metros antes de llegar
a las obras de remodelación de la calle Boulougne Sur Mer. Y sí, un par de
máquinas, pero nada avisa que también y, sobre todo, en la calzada hay decenas
de hombres. Que hay personas que están trabajando, seres, sujetos, individuos.
La señalización alerta. La grandilocuencia del hierro puede
más, dice más, vale más que la fragilidad de los cuerpos escondidos tras un
casco, tras el uniforme, y que están lejos de la magnificencia de una verdadera
tragedia, donde el vapor y el humo se resignifican constantemente.
Máquinas trabajando. Progreso, crecimiento, escombros y
sudor devaluado.
Andamios para sostener los vientos del ayer y hacer flamear
las banderas que marcan un rumbo preestablecido en la naciente de sus ruinas.
Calles, carriles, cemento. Destinos, tránsito y la negación
constante del desencuentro.