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jueves, 19 de junio de 2014

Los funcionarios del apasionado descrédito o del “todo pasa”

Diario UNO de Mendoza, 18 de junio de 2014

Apasionado descrédito. El hecho de que trascienda que cuatro, cinco o diez funcionarios (ejecutivos y legislativos) mendocinos estuvieran viendo un partido de Argentina en el Mundial de Brasil abrió un fuerte debate, suspicacias y reavivó, por un rato, sobre todo en los entretiempos, las internas partidarias.
Imaginemos si multiplicamos el caso mendocino por cada comuna, legislatura y gobernación del país, le agregamos los ministerios y entes nacionales así llegamos a la conclusión de que se trata de centenares, de miles.
Aclaremos que en esta especulación no contamos a amigos o familiares que hacen las veces de acompañantes. Esta aproximación numérica nos llevaría a que una buena parte de la apasionada hinchada argentina está compuesta de funcionarios, quienes juntos con barrabravas y unos pocos turistas cumplirían con los estereotipos de las publicidades que taladran con off e imágenes sensibleras, con tanto chauvinismo barato dotado de adjetivos para recargar de bendito nacionalismo a cuanta cerveza, televisor o alfiler fabricado por alguna multinacional asociado a algún fondo buitre, que no conoce de fronteras pero si de banderas y jueces.
Descrédito apasionado. Estos funcionarios son hinchas verdaderos ya que con sus viajes siguen representado a su pueblo, llevando los colores de su patria por el mundo, uniéndose a sus históricos rivales políticos en nombre de la Albiceleste, por lo menos la futbolera.

jueves, 31 de enero de 2013

Los frutos de los próceres del racismo

Diario UNO de Mendoza (página 10), miércoles 30 de enero de 2013
La tribuna futbolera, al final, reproduce las ideas de algunos “iluminados” de nuestra historia
Gran parte de la violencia y la discriminación (simbólica, verbal y física) se ve magnificada y toma visibilidad en el fútbol, en las tribunas convertidas en escenario de una cosmovisión dominante. La semana pasada una bandera de un país vecino (cuya mayoría de la población pertenece a los pueblos originarios) fue lo que se utilizó como elemento de agravio hacia el rival de turno. Nada nuevo, desde hace décadas cánticos, comentarios y apodos refuerzan a lo largo del territorio de nuestro país (y de otros) las estigmatizaciones que tienen un sustento cultural y económico.
En el fútbol todo es más explícito, no se utilizan esas sutilezas que también enseñan la escuela, la familia, la religión y la tradición.
Veamos cómo los próceres que alimentamos, festejamos y homenajeamos, esos a los que se les cantan himnos, llevan el nombre de una calle, una plaza o una ciudad, o su cara en un billete son los que fundaron la idea racista y xenófoba que tanto incomoda cuando se visibiliza.

lunes, 19 de mayo de 2008

El derby o el clásico que debe ser de todos


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 19 de mayo de 2008

Una expectativa inusual y un marco de público espectacular se vivió este fin de semana en el Independiente-Godoy Cruz que se jugó en el Gargantini.
Ya es común y reiterado (un capricho consensuado) que al derby menduco de la categoría se lo catalogue de clásico. El esperado choque entre estos equipos despertó un gran interés hasta en hinchas de otros clubes o de ciudadanos que no siguen de cerca el fútbol.
Lástima que este gran espectáculo careció de algo elemental y fue la pluralidad, ya que la AFA decidió, para este torneo, discriminar a la B Nacional prohibiendo el ingreso del público visitante, algo que no sólo le quita gran parte al folclore del fútbol, sino que además atenta contra los derechos individuales de todo
ciudadano de asistir a un espectáculo público, de reconocerse e identificarse con un color, un gusto, una preferencia.
Los choques entre el Tomba y la Lepra que jugaron este campeonato hubieran marcado, quizá, un récord de asistencia entre dos conjuntos locales.
El sábado quedó claro en el Gargantini que la violencia no es el denominador común; aun derrotados los locales (más de 15 mil personas) tuvieron un comportamiento intachable, y ya durante la semana pibes hinchas de los dos clubes se reunieron para hacer pintadas por la paz, y fue en barrios donde saben que la
mano viene pesada, ya que siempre están esos pocos que han hecho de la violencia una industria.
Tanto la AFA como el Estado nacional y provincial deben preocuparse por esos pocos que arruinan no sólo espectáculos, sino también a los clubes, a los que les generan sanciones deportivas y económicas; deben preocuparse por ésos que aprietan y violentan a hinchas propios y rivales.
Organizaciones mafiosas como las que operaron ayer en San Francisco, Córdoba, donde se presentó del Deportivo Maipú. Las puertas de los estadios deben estar abiertas para todos lo que simplemente quieren
ejercer sus derechos y su placer, como es el de asistir a un partido de fútbol.

lunes, 25 de febrero de 2008

Entradas caras: impopularidad e inoperancia

Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 25 de febrero de 2008


Entradas carísimas, sistema codificado de televisión y crecientes operativos de inseguridad forman parte de la coyuntura que apunta a la antipopularidad del fútbol.
Los boletos cada vez costosos en la mayoría de las divisiones sólo sirven para disminuir la cantidad de
espectadores, sobre todo la de los trabajadores, los laburantes que hacen un gran esfuerzo para ir los fines de semana a la cancha, y se les hace prohibitivo si quieren concurrir acompañados.
El fútbol como espectáculo tiene sus formas de financiación dentro del show, mercantilización y mercadeo que lo han convertido en un producto universal.
Las entradas caras tienen centralmente un objetivo, la “expulsión” de algunos con objetivos de “seguridad”, pero lo cierto es que los violentos, los barrabravas, en su mayoría no pagan entradas, o entran de prepo, o las reciben de favor, o extorsionan en el ingreso a la cancha a otros simpatizantes para lograr conseguir los pases.
Para llegar a ese caro espectáculo que es el fútbol, por lo menos en nuestro medio, nos encontramos con cercos, vallados, cacheos, alambrados y más cacheos, vallados y cercos.
Dentro de los estadios, salvo algunas excepciones, prolifera la mugre, el descuido, la incomodidad, los baños sucios...
La falta de colectivos y accesos constituye otro de los problemas a los que se enfrentan quienes optan por la proeza de ir a una cancha de fútbol.
Para colmo de males en las últimas semanas el fútbol local sufre de un operativo de “inseguridad” donde están padeciendo los simpatizantes y vecinos la falta de seguimiento que se les venía realizando a los hinchas más duros de los equipos, que ya no son encapsulados, custodiados.
El fútbol como fenómeno cultural y popular no solucionará sus problemas con entradas mas caras, sino con políticas que busquen visibilizar cuáles son los códigos, conflictos, falencias que giran alrededor del deporte rey, y sobre todo cuáles son las necesidades y padecimientos de los ciudadanos que alimentan el balompié.

domingo, 19 de agosto de 2007

Aguilar está obligado a dar explicaciones

Suplemento Ovación, 
Diario UNO de Mendoza, 19 de agosto de 2007

El presidente de River Plate, José María Aguilar, no puede (no debe) hacerse el inocente. Cuando toma el rol desentendido les toma el pelo a todos, a la Justicia y a la veta que se ha generado para comenzar a entender y desnudar las organizaciones mafiosas en el fútbol.
Las internas en la barra brava de River, los Borrachos del Tablón, que hace unos días obligó a la suspensión de un partido por un asesinato, viene develando cuál es el funcionamiento, los intereses y manejos que tienen dentro del club.
Aguilar debe dar explicaciones de la participación social y económica de los violentos dentro del club,entre  otros el manejo de entradas y “porcentajes en la venta de jugadores”, que las fracciones duras reconocen como uno de los motivos de los enfrentamientos.
La lucha es por el poder y conseguir mayores “réditos” para los suyos. Esto no es una casualidad, una
novedad y no es en el único club, es una constante dentro del fútbol argentino que crece y se consolida año tras año.
Ahora se trata de enfrentamientos internos, pero es otra forma de demostrar su poder y cruzarse con parcialidades rivales.
En Mendoza el año pasado, en el primer partido que el Tomba iba a realizar como local, los “duros”
hicieron suspender el cotejo como forma de presionar a los directivos del club.
Aguilar debe dar respuestas para poder legislar y actuar sobre las acciones mafiosas que tanto daño le están haciendo al fútbol.
Mientras tanto, quienes miran para otro lado y no quieren meterse con los empresarios de la violencia enquistados en una tribuna prefieren proscribir a quienes nada tienen que ver, así se anula gran parte de la mística del fútbol prohibiendo la asistencia de los hinchas visitantes, y sobre todo se jaquea las libertades individuales de los ciudadanos, como las de quienes asisten a un espectáculo público.
No es justo ver cómo conviven hoy en nuestro fútbol esos hinchas que apoyan y hasta colaboran para salvar y sostener a sus instituciones con esos que usufructúan a costa de lo que sea.

lunes, 9 de julio de 2007

Suspensiones, clausuras y descuentos

Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 9 de julio de 2007

Los descuentos de puntos, la clausura o suspensión de estadios y la prohibición del ingreso de público (total o de visitantes) sólo afecta la economía de los clubes, la estabilidad de éstos y las libertades individuales.
Con la excusa de “combatir” a los violentos, tanto el Estado como la AFA les obligan a los dirigentes de
los clubes a negociar con esa organización mafiosa que es la
barrabrava.
Un Estado ausente y una AFA encerrada en sus intereses terminan dejando sin solución a los verdaderos hinchas, a los socios y a los amantes del fútbol.
Les otorgan la obligación de la seguridad a los dirigentes de los clubes, cuyas obligaciones son otras, entre ellas no promover la violencia.
El Estado condena indirectamente el sostén económico de la gran mayoría de los clubes. Las recaudaciones (se consiguen con la asistencia de los hinchas) les “limpian” el terreno a las mafias barrabravistas para que
extorsionen a los dirigentes pidiéndoles entradas, micros y dinero, todo esto a cambio de no hacer suspender el estadio.
Ese grupo, ese ruido monótono que llega ya empezado los partidos y durante éste siguen con su simple ritmo a destiempo de lo que sucede en el juego, cumple con su ritual que desde hace años le da forma organizacional para sostenerse y negociar con sus amigos en la Justicia y en los gobiernos; esos que los protegen, los esconden y los emplean para otros trabajitos.
Ir a la cancha es un derecho de “todos” y la seguridad es una obligación del Estado, que se debe hacer cargo de su viejo invento: los barrabravas.
Son los clubes los que cumplen una función fundamental en la sociedad y son éstos los que pueden salvar al fútbol.
La proscripción, las cancelaciones,las suspensiones y las quitas de puntos son sentencias que hacen daño, pero son hipócritas, son nubes de humo de quienes no quieren tocar estructuras que no les convienen rozar y
terminan castigando al fútbol, al aficionado y sobre todo a los clubes.

domingo, 3 de junio de 2007

Joseph Blatter, un suizo que no tiene altura

Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 3 de junio de 2007

Joseph Blatter no tiene altura, y eso que nació entre los cerros suizos. No tiene altura para gobernar una organización ecuménica que busca reunir a distintas culturas, realidades e idiomas en un mismo juego: el
fútbol.
El señor que maneja el balompié ha prohibido que se jueguen cotejos internacionales a más de 2.500
metros sobre el nivel del mar, perjudicando de esta forma a ciudades como La Paz (Bolivia), Bogotá (Colombia), Cusco (Perú) y Quito (Ecuador), mostrando una típica actitud etnocentrista, europeísta, amparado en sus obedientes secuaces que buscan eliminar las “diferencias” que puedan entorpecer el magnífico negocio que genera el deporte más popular (y rentable) del planeta.
Lo que las soberbias anteojeras de Blatter terminan negando es que en La Paz, Bogotá, Cusco y Quito
(entre otras ciudades) vive gente, mucha gente que durante siglos se ha desarrollado cultural y económicamente en la “altura”, y en muchos casos es en esos lugares donde ha logrado sobrevivir parte
de las raíces y costumbres de nuestros pueblos originarios.
Parece que ahora para los conceptos etnocentristas la altura es privativa; no parece que lo fue a la hora de la conquista, la explotación y la transculturización que impusieron.
Durante mucho tiempo se habló del fútbol como motor para construir un mundo mejor, “universalista”, pero ahora este mundo no incluye a los que viven “alto”, por lo que se eliminaría la condición de “campeón mundial”, ya que no estarían todos los pueblos del mundo incluidos dentro de la FIFA.
Se están violando conceptos fundamentales, como la universalidad del fútbol, el derecho a jugar donde uno vive.
Ahora atacan la altitud y quizás en unos años avancen contra la latitud y se prohíba jugar en las perisferias, lejos del centro futbolístico del mundo, que está en Basilea, a unas horas de la ciudades que sí tienen la altura justa.
La decisión de Blatter no es médica, es política.

domingo, 29 de octubre de 2006

Organización y racionalidad de la violencia


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 29 de octubre de 2006

Tienen sus tiempos, son organizados (y hasta militarizados), verticalistas y poderosos. Les dicen hinchada,
barra brava, pero en realidad son organizaciones complejas. No son todas iguales, están las pasionales y las profesionales; las primeras responden desde el entorno al juego, las segundas hacen de su juego una parte del espectáculo.
Pero hablemos de las segundas, de ésas que llegan con el partido bien empezado, donde nadie les puede
ocupar su “territorio”, donde cantar es un oficio, a un ritmo monótono y descontextualizado con lo que pasa en la cancha, y con los otros espectadores.
Se hacen temer, son un producto del espectáculo, generan admiradores y seguidores.
Las hinchadas profesionales son organizaciones, mafiosas por cierto, que venden un producto, la paz. La suspensión de una cancha, la mayor o menor concurrencia de espectadores (por miedo), la continuidad de un técnico y hasta de la dirigencia, dependen de ellos, de ésos que ven los partidos de espalda, que dicen dar “la vida por sus colores”. Su principal arma es la violencia física.
Su territorio, ése que es inviolable, no sólo es el centro de la popular, tienen sus territorios liberados en
sus barrios, donde también hacen valer su poder violento. Y es también en la cancha, en la popular, donde las facciones de esas hinchadas pujan y demuestran su fuerza por el control del poder.
No son irracionales o inadaptados, todo lo contrario, tienen objetivos claros y metas definidas, que obviamente nada tienen que ver con el fútbol.
Tienen también poder e impunidad,que han conquistado gracias a sus  tareas con un bombo en un acto político, con la “zona liberada” para el proxenetismo y los “trabajitos” de camellos (entrega de drogas), o
con el “apriete” por entradas para vender, o por “seguridad”.
No son tantos, cuentan con impunidad en un proceso de barrabravización donde nada tiene que ver con el sacrificio de esos miles que llegan a un estadio para alentar y mostrar su pasión, su identidad con un club, un barrio, una historia.

lunes, 4 de septiembre de 2006

Suspenden los desprolijos e inoperantes


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 4 de setiembre de 2006

Este fin de semana las desprolijidades volvieron a ser protagonistas para continuar con la cuota de lodo que entierra nuestro deporte. A pocas horas del partido entre la Asociación Atlética Luján de Cuyo ante Alumni de Villa María, por el Torneo Argentino A, la Policía, con su novel e impresentable Consejo Provincial
de Seguridad, decidió suspender el encuentro, obviamente hubo presión del Consejo Federal (más allá de que éste dio su conformidad el jueves), y la Policía, caracterizada por su inoperancia y su constante actitud de hacer “desaparecer” lo que le resulta trabajoso para evitar su obligación de brindar seguridad.
Fue una falta del respeto para el público, para el equipo visitante que ya estaba en Mendoza, para los pocos espectadores cordobeses (que ya estaban en camino), y para el club lujanino, que recibe un golpe institucional en momentos donde necesita desesperadamente de resultados deportivos.
El Estado por intermedio de su policía castiga a los clubes por sus estadios, accesos, periferias y problemas de violencia social, como si la pobreza y deterioro de las instalaciones de los clubes no fuera en parte consecuencia de las políticas del Estado.
A todo esto el partido Luján - Alumni no era considerado de “alto riesgo”, se esperaba poca concurrencia de la parcialidad visitante, y la Municipalidad había comprometido su apoyo el algunos “ítem” requeridos por el Consejo.
Pero el cotejo en el bajo no fue la única suspensión del fin de semana, también se canceló, a última hora
la triple fórmula de ciclismo en el Velódromo, si bien no se dieron explicaciones está claro que los clubes “fantasmas” de la Asociación Ciclista Mendocina no pueden garantizar las carreras (ambulancia, premios, comisarios de carrera y custodia) y todo apunta a que el campeonato de fijo quede trunco como el año pasado.
Hace años los clubes de ciclismo desaparecieron, y cada vez hay menos equipos. ¿Quién se hace cargo de la actividad? El ciclismo, que sigue mostrando pibes con gran talento, agoniza institucionalmente entre inoperancias, mentiras y desganos.

domingo, 4 de junio de 2006

A 60 días de ingresar a una nueva historia


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 4 de junio de 2006

Es difícil llegar a dimensionar lo que significará tener un equipo en la primera del fútbol argentino, y estamos a sólo a 60 días de comenzar a vivir una nueva historia.
Godoy Cruz ya entró en la cuenta regresiva para una nueva etapa en el balompié de la institución y de
Mendoza.
Las recurrentes preguntas que a diario se dan en los espacios donde se habla, se discute y se sueña con el fútbol es saber cuáles serán los refuerzos, quiénes son los que llegarán y quiénes los que se van. Por el momento, lo que está claro y sobresale son las sumas inalcanzables que piden jugadores que aún les queda muy grande el mote de “ser de primera”.
Más allá del presupuesto del club, de los ingresos que lleguen por la televisación y de las entradas, el Tomba dejó en claro que tiene una cuota extra y superlativa, un gran potencial en su semillero, en su cantera.
Y son los pibes del club, los que potenciarán no sólo al Expreso sino a la identidad del fútbol mendocino, ya que son los referentes locales, los que comparten historias comunes de barrio y son parte de la comunidad,
y son ellos los que tienen más ganas de trascender y demostrar que “Mendoza es de primera”.
No sólo será la primera temporada, sino una dura prueba, donde dirigentes y jugadores deberán luchar contra la inexperiencia de esta instancia, sino también contra un torneo que está hecho para castigar al que
asciende (un intruso para los intereses afistas), que por lo general se trata de un club del interior o de los denominados chicos.
Ojalá el Tomba consiga esos refuerzos clave para fortalecer la columna vertebral del equipo y pueda lucirse con los jugadores de la casa para pasar esta dura prueba, que será un torneo donde obviamente el gran objetivo será la permanencia.

domingo, 9 de abril de 2006

Verón - Sorín, en una novela ya conocida

Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 9 de abril de 2006


Una nueva novela de una conocida colección.
Hora le toca a la discusión entre Juan Pablo Sorín y Juan Sebastián Verón, que tras la disputa de un partido de la europea Liga de Campeones abrió viejas y recurrentes rencores.
Reavivó atrayentes temores, fantasmas derrotistas y dialécticas absurdas. El Mundial 2002 quedó más cerca que el del 2006; y bueno… queda claro que el fútbol se ha vuelto más atractivo, más rentable fuera de la
cancha que adentro. Se trata de un juego donde bien vale no cerrar heridas, donde un grupo de lobbistas, algunos poderosos, arman su equipo, y de paso presionan y hacen sentir su poder político por no contar con la condición de “oficiales”.
Por nuestras tierras vemos cómo se evidencia ese fraude que ha impuesto la AFA, el promedio del descenso: vemos cómo el Atlético San Martín pelea arriba el Clausura de la B Nacional y está cerca de perder la categoría pero también muy cerca de la punta y parece que su gente todavía no se entera.
Por su parte el púgil con mayor proyección en el boxeo argentino, Daniel Tatú Brizuela, este fin de
semana no pudo combatir porque desde la Municipalidad de la Capital inhabilitaron el estadio Pascual Pérez de la Federación
Mendocina de Box. Lo extraño, de esta otra novela, es que sólo está “clausurado” para el boxeo (se practican otros deportes) y por una cuestión de internas y venganzas políticas dentro de la Comuna. Y pensar que Brizuela es boxeador de un gimnasio de ellos…
Es así, todo con formato de novela. Los best sellers se ponen de moda y ganan sus adeptos.
Hace unos meses en cada rincón uno encontraba un tombino, ahora un, leproso.
Una novela extradeportiva donde Verón no quiere ser sinónimo del pasado; San Martín no toma conciencia de su presente y a Brizuela le niegan su futuro.
Distintos capítulos, personajes e historias que van y vienen construyendo historias con objetivos y sin
trasfondos.

lunes, 6 de marzo de 2006

Conceptos vacíos, mesías y vendimias


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 6 de marzo de 2006

El bailador se quejaba, se sentía desnudado, traicionado su gaucho, poco le importaba el artista, la obra, el
concepto. Tiempo de Vendimia en estas tierras, tiempo de competencia interdepartamental por la conquista de la "belleza" como significante del lobby. Temas recurrentes e imágenes retro. La agenda nos ajusta y nos sentencia que la primera semana de marzo es vendimial, y ya habrá más tiempo para la recuperación de la Lepra, la trepada del Chacarero y la operación de Chacón.
El vino es mística, como sus dioses y demonios, esos mismos que se construyen a diario, así tenemos un
Lionel Messi y un Roberto Abbondanzieri. Felices, montados en un monstruo bicéfalo con cabezas de héroe y antihéroe en el más sencillo de los recursos: el bueno y el malo, en una arcaica cotidianeidad donde la falta de matices es la tonalidad elegida.
El fútbol, como religión pagana, destrona dioses, los jubila y elige nuevos, el rezo lo puede enseñar una tarjeta de crédito o el periodista de moda. El juego de equipo no es equipo en nuestra cultura de mesías, y el mesías es Messi, el niño elegido para darle sentido al sobredimensionado sentido del fútbol; ahora se podrán
vender más televisores si es que el demonio Abbondanzieri no se ajusta al nivel de un fiel discípulo, ya que sus errores se ordenan en la dimensión de la traición, esas necesarias para tejer una red que nos cubra si no llegamos a meta elegida.
La agenda de Vendimia se va cerrando, abriendo nuevas y así podremos seguir eligiendo, opinando y  riticando.
Porque Godoy Cruz tiene asegurada su gran final y hasta la puede jugar con su comprovinciano San Martín, que se sigue proyectando; la Lepra mejora, hay otro crack en nuestro boxeo, Martín Bilen busca la reelección, y sobre todo se viene el Mundial, con el elegido. ¡Salud! ... y el bailador vendimial buscará su disfraz, el de gaucho, para que el concepto sea sólo eso: una imagen, un disfraz, tan vacío y versátil.

domingo, 26 de febrero de 2006

Entre imbéciles una opinión vale como prueba


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 26 de febrero de 2006

La imbecilidad, con sus puñeteros mecanismos de ignorancia e intolerancia, comodidad y sentido común, evidencian la apremiante pobreza intelectual de los que deberían pensar para terminar con la violencia, y no incentivarla.
Dicen que el Consejo Federal a través del Tribunal de Disciplina del Interior basó un dictamen en una columna de opinión aparecida en este suplemento (23 de enero de 2006), la que fue presentada como prueba por del Deportivo Maipú y que derivó en una dura sanción para Gimnasia y Esgrima, y su técnico Marcelo Vázquez.
El columnista opina, lee la realidad desde su óptica. Las columnas son un análisis, una subjetiva reflexión
sobre la actualidad. Escribe para los lectores y espera ser juzgado por éstos. Desde su fuerza dramática y expresiva le entrega elementos que considera relevantes.
El columnista tiene un punto de vista y desde éste ve el mundo (al deporte y su entorno) e intenta
desmenuzarlo.
La libertad de expresión le da al periodista (columnista) la oportunidad de analizar y juzgar el mundo en que vive.
El Tribunal de Disciplina del Consejo debe sancionar según el informe del árbitro, y de sus veedores, de acuerdo con su reglamento y no a partir de una columna de opinión de un diario.
No entienden el abanico de libertades y la función social de la prensa, esto queda evidenciado en la necedad con la que un club (Maipú) incorpora como prueba una columna de opinión, para que otro estamento (el Consejo Federal) la utilice para sancionar un dictamen y los “perjudicados” (Gimnasia) exijan explicaciones.
La columna de opinión es eso, una opinión que busca salir del monótono resultadismo, ir un poco más allá. Opinar es pensar tras un análisis, y es preguntarse, por ejemplo, qué hace la adormecida y timorata Liga Mendocina para proteger a sus clubes, por qué no busca los mecanismos para conseguir poder en ese Consejo Federal, que sólo beneficia los intereses de las ligas y clubes de algunos dirigentes lobbystas.

domingo, 29 de enero de 2006

Estado ausente y clubes policías


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 29 de enero de 2006

Volvamos a un tema ya trillado: la violencia en el fútbol. Durante estos días, funcionarios y legisladores han
buscado abordar el tema con algunas ideas, en su mayoría disparatadas.
Parece increíble, pero hay quienes niegan los derechos ciudadanos del espectador. ¿Cómo? Diciendo que
su obligación es garantizar únicamente la seguridad de los jugadores y los árbitros.
Otros quieren que los clubes hagan un registro de hinchas y que sean las mismas instituciones las que se
encarguen, como medida de prevención, de la tarea de prohibir ingresar a los violentos.
¿Un registro de hinchas? ¿Qué es un hincha? Todos son distintos y para ir a una cancha de fútbol no
necesariamente hay que ser hincha.
Los clubes, por intermedio de sus dirigentes, tienen la obligación de no incitar a la violencia, de promover
instalaciones con garantías, de procurar el crecimiento de las instituciones, pero no de cumplir el rol de policías.
Se está instalando la idea de que todos son culpables hasta que demuestren lo contrario, mientras que los violentos –unos pocos– tienen el “territorio” liberado para demostrar su poder.
Sí, los violentos son unos pocos y están protegidos. El fútbol es lugar para ostentar su poder mafioso, contra sus rivales, con los mismos simpatizantes de la tribuna, apretando dirigentes y “combatiendo” a la policía.
¿Pero por que será que esos violentos siempre zafan de la represión indiscriminada?
Funcionarios y legisladores tendrían que buscar a sus alrededores y ver que a esos violentos los tienen en sus actos políticos haciendo número, llevando gente; muchos son los punteros en tiempos electorales. Tendrían que ver que muchos de esos violentos trabajan para sus amigotes proxenetas y narcos en otros zonas liberadas que a diario pudren nuestra sociedad.
Los clubes son sociedades civiles sin fines de lucro, no entes policiales, y en muchos casos deben suplir las
funciones y obligaciones del Estado en cuestiones de contención social.
Funcionarios y legisladores: no confundan los tantos, no deslinden sus obligaciones. Un dirigente no es un policía, un simpatizante no es un sospechoso.

domingo, 11 de diciembre de 2005

Los mapas de la “bola fría”


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 11 de diciembre de 2005

Estamos en la semana de la "bola fría", la de la "zona de la muerte", a seis meses ya se vive el Mundial de
Alemania 2006. Se analizan rivales y con sorna nos jactamos de nuestra sabia desconfianza.
Grondona choca con Pekerman, y Blatter enfrenta a Maradona. Se tejen especulaciones, Holanda trae recuerdos y acapara estadísticas, Serbia y Montenegro revive su historia para quienes trazan las líneas del mapa del continente europeo de la guerra fría para recordar esa poderosa Yugoslavia.
Costa de Marfil parece no tener ubicación geográfica, pero lo más importante son las figuras que surcan las canchas europeas, que desde el viernes son más cracks que nunca.
Entramos en la fiebre del Mundial.
Podrán descansar Ginóbili y Nalbandian. Sí el Rey Nalbi, que deleitó hace unos días en el Luna Park en un merecido homenaje a Guillermo Vilas, sí en el mismo Luna, que en la jornada anterior había sido copado por boxeadores mendocinos que derrocharon calidad y también midieron mejor que muchos en el rating.
Mientras los nervios risorios de los rostros tombinos siguen ejercitando la extrema felicidad, caminamos por la semana de la "zona de la muerte", la que terminará el próximo 21 de junio, con el ocaso de la eliminación o la resurrección de la clasificación a la próxima fase. La "bola fría" dijo sin tapujos y sin vergüenza que estaba todo armado para que en la final se vieran los intereses de Alemania y Brasil –bueno…, que
 definieran Alemania y Brasil–, y que la FIFA redituara con holgados intereses.
En la semana de "la zona de la muerte" al convaleciente Pekerman, quien no fue al sorteo en Alemania, le retrucó Grondona cómo no se había operado una semana después; el viejo zorro, don Julio, está más preocupado por los modos protocolares que el hermano de Marcelo Bielsa, Rafael, quien dejó plantado su
nombramiento en la Embajada francesa para volver sobre otro desplante. Y al Diego, que parece que le ofrecieron un cachet de cabotaje, ¿lo terminó remplazando Coby Jones?
Más de una bola fría estalló sobre la zona de la muerte.
Bienvenidos al show.

domingo, 6 de noviembre de 2005

“Sin más armas que un 10 en la camiseta”

Suplemento Ovación (página 2)
Diario UNO de Mendoza, 6 de noviembre de 2005


Maradona sigue gambeteando al sentido común, a la lógica, a los prejuicios. La religiosidad popular le dio la idolatría de un semidiós mundano, de esos donde alguna razón desconoce el cero a cero para arrodillarse en un rezo poliforme al Diez como imagen y semejanza de la creación, la imaginación y la utopía. Cinco letras para un dios moderno, el de lo emergerte, el de las contradicciones, el del pecado, el de la resistencia: Diego.
Le avisa a Julio Grondona que no quiere ser una estampita de su poderosa iglesia, mientras que en su rol de periodista consumado entrevista a Fidel Castro, para llevar el caset a su programa donde copa el rating. Le hace un guiño al pasado y en helicóptero llega a festejar su glamoroso y suntuoso cumpleaños a la Bombonera, donde una multitud sólo lo espera para ese festejo.
Dueño de la hegemonía mediática, enarbola las banderas políticas de la contrahegemonía, coorganiza el Tren del Alba, mima a intelectuales referentes de izquierda –como el diputado Miguel Bonasso– y se tutea con el líder venezolano, Hugo Chávez, en la Cumbre de los Pueblos (contracara de la IV Cumbre de las Américas), para atacar y oponerse a George Bush, y dejar vigente su himno, ese que le regaló el ande rockero y que dice que “a los poderosos reta y ataca a los más villanos…”
Politiza y banaliza, se da revanchas sin pruritos generando nuevos escenarios. Sacudiendo lo establecido desde lo establecido, estableciendo. Diego es significante y significado. Desde lo alto su índice cobra sentido y razón, su palabra tiene la verdad del guerrero triunfador “que sin más armas que un 10 en la camiseta” conquistó, sojuzgó y reinó en tierras donde el fútbol es más que un juego, un espectáculo y un negocio, donde es religiosidad.
Maradona no tiene fronteras, se reconstruye y reconfigura en varios tiempos y espacios a la vez; en un mundo que huele a petróleo y exclusión no le teme a sobrevivir con las herramientas de los poderosos y retar a éstos con las armas populares de los sueños, las utopías y la resistencia.

domingo, 16 de octubre de 2005

Ir a menos, algo que da asco y se institucionaliza

Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 16 de octubre de 2005


Con una naturalidad incomprensible y exasperarte, el tema de conversación en Sudamérica fue si la Selección argentina de fútbol fue a menos ante su par uruguaya en el cierre clasificatorio para el Mundial de
Alemania 2006. Antes y después del partido se tejió un complejo entramado de dudas, fantasmas, trascendidos, suspicacias, antecedentes sumado a complejas interpretaciones de orden histórico, cultural, y hasta geopolítico.
Convertido en ritual, el fútbol adquiere hasta códigos místicos e ir a menos es una categoría que parecería impenetrable, pero sin ninguna vergüenza es un valor más, ya naturalizado, en el espectáculo todopoderoso
que manipula sin resentimientos al juego.
El “Ir a menos” debería producir asco y ser denunciado, condenado.
Ir a menos es corrupción, putrefacción, delito, estafa, traición.
El juego vencido a los pies del espectáculo, el hincha contradictorio, feliz del romanticismo nacionalista aunque soporte consolidado, como espectador-consumidor, del triunfo de los valores de la empresa sobre
la sociedad civil, de la rentabilidad sobre la utopía.
“Rioplatenses” o “Andinos”, sí, increíbles categorías para justificar vaya a saber qué en el orden globalizado de uno de los beneficiosos brazos de la FIFA, las Eliminatorias Sudamericanas.
Múltiples identidades conforman cada selección, tan símiles entre ellas con jugadores de estilos e ingresos europeizados más preocupados por encontrar la plataforma para mostrar su producto que por escenificar ese ritual, que es el juego fútbol.
Es válido desconfiar, pero no naturalizar. Ir a menos es traicionar a los suyos, a los que depositan afectos, sentimientos, expectativas, tiempo y valores en el fútbol y sus protagonistas.
Perversidad periodística o realidad. Ir a menos no sólo es “venderse”, es ir con la pierna blandita, no exigirse al máximo, pero también es regocijarse con un acto de corrupción, no denunciarlo, no criticarlo, no asquearse.

domingo, 25 de septiembre de 2005

Los ilimitados límites del alambrado


Suplemento Ovación (página 2), 
Diario UNO de Mendoza, 25 de setiembre de 2005

Los reflejos confunden, encandilan, el entorno es extraño, las consecuencias se contradicen.
Comisarios y funcionarios del Ministerio de Justicia y Seguridad convertidos en vedettes tras el fusilamiento a un jugador, buscando felicitaciones por no repetir ese brutal accionar, que fue extraordinario por ser dentro de la cancha, pero cotidiano tras los límites del alambrado, las paredes y la opinión pública.
Otros funcionarios, y dirigentes de la Liga Mendocina de Fútbol festejando un masivo reclutamiento de pequeños embarcados en la ilusión de jugar en Boca, avalando la trata y el comercio de pibes, lejos de toda
planificación y respeto por los derechos de los niños.
En una semana se escenificaron dos suntuosos megafestivales de boxeo, mientras que dos de los pocos dirigentes que quedan se disputan la presidencia de la federación local, jaqueando la institución y el impresionante crecimiento obtenido en los últimos años.
Los aires preelectorales invaden todas las actividades, y cualquier accionar es bueno para marcar
presencia, territorio. Políticos en las canchas jugando a ser hinchas, el “ciudadanos comunes”, buscando ganar un voto, respaldar un puntero, prometer cualquier cosa y seguir ignorando realidades.
La mayoría de los equipos en torneos nacionales se ven obligados a jugar en el Estadio provincial, y éste, administrado como un botín, no es cedido en igualdad de condiciones para que se entrenen, otorgando, en forma indirecta, ventajas a los equipos foráneos; otro granito de arena para la sostenida mediocridad en
la que sobrevivimos deportivamente.
Pero no todo es tan oscuro, Mendoza este año contará en su historia con dos mundiales. Quizás algunos de los pibes reclutados se “salvará” y la tajada dejará a varios con un pedazo. Los policías seguirán un tiempito más sin armas en los espectáculos públicos, por lo menos para las fotos. De tantas promesas los políticos darán algo y quizás sea un acierto con vistas al futuro.

lunes, 11 de julio de 2005

Represión y censura no son la salida


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 11 de julio de 2005


El tema de seguridad sigue siendo el eje central de discusión en el ambiente del fútbol local. Lejos de una
solución y más lejos de una interpretación cultural y de fondo, los discursos se han relajado en chicanas, prejuicios y acusaciones entre quienes la padecen.
Se les exige a los dirigentes y a la Liga que hagan de policías, cuando no es la función de éstos, a la vez deben pagar al Ministerio de Seguridad, por policías, por seguridad, cuando en realidad se trata de espectáculos públicos organizados por sociedades civiles sin fines de lucro. Y qué reciben los clubes: violencia, traducida en gastos, represión y nada de prevención.
El éxodo de dirigentes y el deterioro de las instituciones a nivel humano y de infraestructuras son consecuencia en gran parte de las crisis económicas que viven éstos.
Están encerrados en un círculo perverso donde la meta está tras un sinfín de torneos, cada vez más largos y menos representativos, de planillas costosas, de gastos fuera de contexto que terminan enriqueciendo a las Ligas, al Consejo Federal y la AFA. Cuesta entender, como ejemplo, que hasta en las divisiones formativas en clubes de barrios periféricos deban pagar por árbitros semiprofesionalizados, o también creer que llegue una solución de esos intermediarios cuando el único objetivo de éstos es el tráfico de piernas (mercadeo de personas, trata de niños).
La violencia también es institucional, y se manifiesta en no entender, en no colaborar y en las exigencias de un ministerio que cobra por reprimir y en políticas deportivas que ignoran la contención social.
Lo más triste es creer que todo lo que está pasando es un fenómeno nuevo, cuando es algo repetido y acentuado. Si proyectamos, nos encontramos con un futuro cada vez más oscuro.
Por ahora, la Liga atinó con censura y proscripción. ¿Cerrar las canchas y considerar a todo espectador un
delincuente es la salida?

lunes, 4 de julio de 2005

¿Los puntos no se ganaban en la cancha?


Suplemento Ovación (página 2),
Diario UNO de Mendoza, 4 de julio de 2005

¿Es un juego o qué? La sanción, sobrevalorada, parece la esencia del enfrentamiento entre contendientes. Sanción dueña e intérprete de reglamentos, sanción matizada de prejuicios, valores, réditos.
¿Dónde se ganan los puntos, la clasificación y los torneos?
Obsesionados por la sanción y la condena, los límites de los campos de juego se han abstraído.
Conquista y poder, apelación. Oficinas, protesta, lobby, votación, coerción.
La cancha es el estadio, el estadio es la sociedad. El juego es la política, la política es el orden, el orden es el
poder.
Mientras buscan una explicación, por cierto no muy profunda, y una solución aun menos profunda sobre la violencia.
La discusión esta semana en el mundillo de nuestro fútbol ha sido cuál debe ser la sanción a los clubes donde se producen estas manifestaciones, algo nada nuevo y siempre conflictivo.
Vale preguntarse quiénes juegan los partidos y cómo se ganan: ¿en las tribunas, en la Liga...? ¿Es un ministerio?
La popularidad de un deporte lo convierte en un botín. Se presta para el espectáculo, el comercio y la
trascendencia, en muchos casos del dirigente, que logra la presencia mediática que no tendría en otros ámbitos sociales y que le sirve como trampolín político.
Los puntos se ganan en la cancha, y lo hacen los jugadores. Cuando se viola esta esencia, se violenta el
juego, se lo manipula, dejando un claro mensaje: siempre hay un tercero en condiciones de cambiar la historia. Y así, cada cual con su lenguaje, con sus códigos, sus necesidades, soberbia, fuerza y poder, intentará invadir la cancha, desde las tribunas, las oficinas, las comisarías o los ministerios.
Siguen faltando soluciones de fondo. Lo extradeportivo ha invadido el juego, las especulaciones y el desprecio suman más odio y discriminación. La violencia se manifiesta de muchas formas, con piedrazos, con candados y hasta con proyectos de aumentar las entradas para excluir de las tribunas a los más pobres.