Diario UNO de Mendoza, 21 de diciembre de 2011 (página 14)
Recuperarán parte de los derechos que quitó Martínez de Hoz.
La compleja realidad mendocina
Anacrónica. Testimonial del tiempo que es y que juega a ser otro.
Hoy, con una ley nacional se le devolverían algunos derechos al peón rural, al hombre y la mujer que trabajan la tierra. Tras más de 30 años, y más por capricho de la coyuntura política que por el triunfo de las ideas, una pequeña brisa de reconocimiento amenaza con recorrer a uno de los sectores más empobrecidos y olvidados de la sociedad.
Allá por los ’80, durante la sangrienta tiranía de Videla se derogó el estatuto de los trabajadores rurales establecido por un decreto de Farrell en el ’44 y convertido en ley un lustro después durante el primer gobierno de Perón.
Hace más de tres décadas, la derogación del estatuto llevaba la firma de José Alfredo Martínez de Hoz, quien ocupaba por esos tiempos la cartera de Economía por segunda vez en un gobierno antipopular. El representante de la oligarquía protegía los intereses de su familia y de un puñado de terratenientes que habían recibido, un siglo antes, alguna porción de las zonas más productivas del país por parte de Julio Argentino Roca, tras el genocidio y etnocidio conocido como Campaña del Desierto.
